EN TIEMPOS DE DICTADURA
No
cabe duda que para una mujer el rol más importante de su vida es el de ser
madre, y aunque existen excepciones, la gran mayoría antepone el rol de madre
por encima de todos los demás. Y es que aun siendo una profesional exitosa o
una con mucho poder una mujer nunca dejará de ser madre y de derretirse ante la
dulce mirada de su hijo desvalido.
Si a
esto le sumamos que muchas de ellas deben levantar una familia sola o con un compañero
que a veces se convierte en un hijo más, entendemos la importancia de la mujer
dentro de una sociedad; pero en Venezuela el rol de madre ha tomado un giro
importante en los últimos años por que además de lidiar con los inconvenientes
"normales" de ser mamá ahora la venezolana, madre y ama de casa debe hacer
milagros no solo para ganar dinero, sino para conseguir el alimento y otros artículos
de uso diario en el hogar. Parte del tiempo libre que disfrutan las madres
venezolanas ya no se puede dedicar a la familia pues debe hacer largas colas
para comprar los alimentos y artículos de higiene personal que se encuentran en
la lista de los más buscados.
A
esto debemos sumarle las penurias, desasosiegos y horas de sufrimiento que se
viven cuando un hijo sale de casa, no solo en horas de la noche, si no a sus
jornadas de estudio o de trabajo; cada vez que un hijo sale debe cargar con una
larga lista de santos a los cuales es encomendado para que lo protejan de todo
mal.
Pero
en estos últimos meses, las madres venezolanas hemos vivido una verdadera
prueba de fuego, no solo como madres, sino como ciudadanas de este país que
cada día se parece más a un barco sin capitán y por ende sin rumbo definido.
Muchas no podrán celebrar su día por que sus hijos están detenidos injustamente
por luchar por sus ideales de libertad, otros están hospitalizados o heridos víctimas
de la represión brutal del régimen y otras lloran la pérdida física de aquellos
que le dieron el título de madres.
Bien
lo dijo el poeta, cuando se tiene un hijo se tienen todos los hijos del mundo y
es que hay que ser bien desalmada para no sentir dolor de madre cada vez que
vemos un estudiante detenido, herido o asesinado por este régimen que no
conforme con llevarnos a un atraso histórico
se empeña en destruir el futuro y a quienes son capaces de reconstruir nuestro país.
A
todas esas mujeres que han parido a estos nuevos héroes de la patria, mi
reconocimiento en este día tan especial el cual no podrán disfrutar con la
misma alegría de todos los años, pero si con la convicción de que vendrán tiempos
mejores, llenos de libertad y democracia, gracias a estos jóvenes comprometidos
con el futuro de nuestra Venezuela.